Los 10K Puma, con Nahuel Di Leva y Sofía Luna como campeones nacionales, dejaron una fotografía bastante precisa del momento que atravesó el running argentino: atletas de élite peleando por décimas y posiciones, pero rodeados por miles de corredores que habían encontrado en estas pruebas una forma distinta de apropiarse de la calle.
Alrededor de 3 mil personas participaron de la jornada organizada por Carreras y Maratones Ñandú en San Isidro. La combinación de un 5K participativo con los 10 kilómetros competitivos volvió a demostrar que el crecimiento de este tipo de encuentros no dependió solamente del resultado de quienes llegaron primero.
La élite y el running popular, en la misma carrera
En caballeros, Nahuel Di Leva se quedó con el triunfo con un tiempo de 29:41. La diferencia fue mínima: Manuel Corsico llegó 19 segundos después, con 30:00, y Joaquín Emanuel Arbe completó el podio en 30:12.
La prueba femenina también ofreció marcas de alto nivel. Sofía Luna cruzó la meta en 32:46, seguida por Belén Casetta, con 33:05, y Sofía Gómez, con 33:28. Los seis atletas del podio disputaron, además, el Campeonato Nacional de 10K.
Esos tiempos explicaron una parte del atractivo. Pero no toda. Mientras adelante se definía un título argentino, detrás avanzaban cientos de corredores con objetivos mucho más personales: bajar una marca, completar una distancia o simplemente terminar una carrera.
Los podios
PODIO CABALLEROS · 10K
1° Nahuel Di Leva (10) – 29:41
2° Manuel Corsico (1) – 30:00
3° Joaquín Emanuel Arbe (2) – 30:12
PODIO DAMAS · 10K
1° Sofía Luna (55) – 32:46
2° Belén Casetta (4) – 33:05
3° Sofía Gómez (3) – 33:28
Una competencia que excedió el cronómetro
Ahí estuvo uno de los mayores valores de los 10K Puma. El mismo circuito reunió a quienes entrenaban para competir al máximo nivel y a quienes encontraron en el running una actividad recreativa. No fueron mundos separados: compartieron largada, recorrido y llegada.
Ese fenómeno explicó buena parte de la expansión de las carreras urbanas. El cronómetro siguió siendo central para la élite, pero dejó de ser el único parámetro para medir el éxito de una competencia. La convocatoria, la participación y la capacidad de construir una experiencia colectiva pasaron a tener un peso similar.
La mañana en San Isidro terminó con dos nuevos campeones nacionales, seis nombres en los podios y miles de medallas personales que no figuraron en ninguna clasificación. Tal vez allí estuvo la mejor síntesis de la jornada: en una misma calle pudieron convivir la alta competencia y el simple placer de correr.
Nuevo calendario. Ya están los de 2025, que se irán completando a medida que los organizadores vayan conformando fechas.






